Ciencia chilena transforma la nutrición de las abejas en una herramienta natural contra la crisis apícola

Investigadores de UdeC, UACh y la PUC desarrollaron un alimento semipastoso con harinas, levaduras, extractos de maqui y frambuesa, y aceites esenciales de liberación sostenida, con alta aceptación en campo.

03-ene-2026

Fuente: Diario Frutícola | Fotografía: Pexels

La apicultura chilena enfrenta uno de sus momentos más críticos. La combinación de sequías prolongadas, inviernos cada vez más fríos y la permanente amenaza del ácaro Varroa destructor ha reducido la disponibilidad de alimento natural, debilitado las colonias y disminuido la producción de miel en diversas regiones del país, afectando a la industria apícola en Chile.

Para responder a este escenario complejo señalan en la Universidad de Concepción, que un equipo multidisciplinario desarrolló una propuesta innovadora: transformar la nutrición de las abejas en una herramienta capaz de mejorar su salud y, simultáneamente, ayudar a controlar la Varroa de manera sustentable.

El proyecto reunió a investigadores de tres instituciones chilenas: Luisbel González, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, mención Ingeniería Química de la Universidad de Concepción (UdeC); Ociel Muñoz, profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile (UACh) y líder del proyecto; y María Cristina Ravanal, profesora de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC).

El equipo buscó responder una pregunta desafiante, ¿es posible que una dieta artificial, si se formula con criterios bioquímicos avanzados, no solo alimente a la colonia, sino que también mejore su resiliencia y contribuya a controlar la Varroa?

Los investigadores desarrollaron dietas sólidas semipastosas inspiradas en el "pan de abeja", alimento fermentado natural dentro de la colmena. Utilizando harinas de arroz y quínoa, levadura, albúmina y almíbar, lograron imitar el equilibrio nutricional que sustenta el desarrollo de la colonia.

A esta base se incorporaron dos extractos ricos en compuestos bioactivos presentes en la flora chilena:

Maqui, conocido por su altísima capacidad antioxidante y Frambuesa, rica en polifenoles que reducen el estrés oxidativo. Estos compuestos ayudan a las abejas a enfrentar climas extremos, contaminación y otros factores que afectan su salud metabólica

El proyecto también integró aceites esenciales -principalmente de orégano, laurel y eucalipto- que fueron encapsulados dentro de la matriz alimentaria, una alternativa natural contra la Varroa. Esta tecnología permite una liberación sostenida de compuestos acaricidas dentro de la colmena, reduciendo la presencia del ácaro sin afectar la actividad normal de las abejas ni dejar residuos en la miel o la cera.

Esta aproximación difiere de los tratamientos químicos tradicionales, ofreciendo un enfoque continuo, natural y menos invasivo.

Nuevas rutas para la industria apícola en Chile

Las pruebas de campo mostraron que las abejas consumieron entre un 25 % y un 33 % del alimento ofrecido, sin quitarle el alimento natural a las abejas, lo que demuestra una alta aceptación. Las formulaciones con maqui mantuvieron su estabilidad incluso a temperaturas elevadas, una ventaja para zonas con veranos secos y calurosos.

El hallazgo más relevante fue la reducción de hasta un 90 % en los niveles de Varroa al incorporar aceite esencial de orégano, alcanzando resultados comparables -o incluso superiores- a algunos tratamientos sintéticos, pero sin sus efectos secundarios.

Este trabajo demuestra - según sus propios investigadores - que las abejas pueden alimentarse y al mismo tiempo protegerse, gracias a soluciones científicas que unen sustentabilidad, innovación y conocimiento interdisciplinario.

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