El organismo internacional alertó que el gasto empresarial en investigación apenas alcanza el 0,3% del PIB y que solo el 17% de las compañías innova, muy por debajo del promedio del bloque.
20-abr-2026
Fuente y Fotografía: InfoSalmon | Por: Jocelyn Vargas
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) encendió las alarmas sobre el desempeño innovador de Chile y llamó a reforzar con urgencia la inversión en investigación y desarrollo (I+D), advirtiendo que la capacidad de innovación del país sigue siendo "limitada" y amenaza su competitividad.
En su primer informe Fundamentos para el crecimiento y la competitividad, el organismo con sede en París fue categórico: el gasto empresarial en I+D alcanza apenas el 0,3% del Producto Interno Bruto, una cifra que refleja el bajo compromiso del sector privado con la generación de conocimiento y nuevas tecnologías.
El diagnóstico es aún más preocupante al observar la adopción de innovación dentro del tejido empresarial. Según el reporte, solo el 17% de las empresas en Chile ha introducido innovaciones tecnológicas, menos de la mitad del promedio de los países miembros de la OCDE, bloque al que el país ingresó en 2010.
El informe no solo cuestiona el nivel de inversión, sino también la arquitectura institucional que busca fomentarla. La OCDE advierte que los programas públicos de apoyo a la I+D están fragmentados, presentan objetivos superpuestos entre distintas agencias y carecen de mecanismos sólidos de rendición de cuentas.
A ello se suma un punto crítico: existe escasa evidencia que permita medir la efectividad real de estas políticas en el impulso de la innovación empresarial, lo que pone en duda el impacto del gasto público destinado a este ámbito.
El organismo también apuntó a debilidades estructurales que frenan el desarrollo tecnológico. Entre ellas, el rezago en infraestructura digital y la necesidad de modernizar el régimen de licencias de telecomunicaciones.
Chile, señala la OCDE, aún se encuentra por detrás de sus pares en áreas clave como la penetración de banda ancha y la digitalización de pequeñas y medianas empresas, un factor que limita la adopción de nuevas tecnologías.
A esto se suma un déficit en habilidades digitales, que dificulta la incorporación y difusión de innovación dentro de las compañías, afectando directamente la productividad.
El llamado de atención se produce en un contexto económico de crecimiento acotado. La economía chilena expandió un 2,5% el año pasado, mientras que la inflación cerró en 3,5%, cercana a la meta del banco central. Sin embargo, el crecimiento promedio de los últimos cuatro años ha sido de apenas 1,9%, reflejando una desaceleración sostenida.
En paralelo, el país enfrenta presiones como el aumento del desempleo y una estrechez fiscal marcada por un déficit estructural de 3,6% del PIB, el mayor en dos décadas.
En este escenario, la OCDE subraya que fortalecer la innovación no es solo una meta de largo plazo, sino una necesidad urgente para dinamizar la economía, elevar la productividad y sostener el desarrollo del principal productor de cobre del mundo.
El mensaje es claro: sin un salto significativo en inversión en I+D y una mejora en la coordinación de políticas públicas, Chile arriesga seguir quedando atrás en la carrera global por la innovación.
Informe "Fundamentos para el crecimiento y la competitividad de la OCDE" AQUÍ