Chile: Golden berry o fisalis se estudia científicamente por su efecto antiinflamatorio intestinal

Investigadores del INTA de la Universidad de Chile observaron una baja de marcadores inflamatorios en un modelo de epitelio intestinal tras una digestión simulada del fruto.

16-feb-2026

Fuente: Diario Frutícola | Fotografía: Pexels

El Golden Berry (Physalis peruviana), conocido también como uchuva, aguaymanto o fisalis, es una baya andina originaria de Perú, caracterizada por su color amarillo-naranja, sabor agridulce y una protección de hoja tipo papel. Es considerada un «superalimento» por su alto contenido de vitamina C, fibra, antioxidantes (polifenoles, carotenoides) y su potencial antiinflamatorio.

El interés por los alimentos funcionales sigue empujando a la ciencia a mirar con otros ojos cultivos aún de nicho, y esta vez el foco se posó sobre la golden berry o uchuva (Physalis peruviana), una fruta andina que en Chile empieza a ganar espacio más allá de la gastronomía.

Un equipo del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) evaluó el efecto antiinflamatorio de un extracto del fruto en un modelo ampliamente utilizado para estudiar la barrera intestinal, y reportó disminuciones relevantes en marcadores asociados a inflamación, un hallazgo que alimenta expectativas en el desarrollo de ingredientes con valor agregado para salud digestiva.

La investigación fue firmada por Daniela Moya, Karen Mirada, Matías Rivera y Miguel Arredondo, y se publicó en el Journal of the American Nutrition Association bajo el título "Effects of an Extract of Physalis Peruviana Linnaeus on the Expression of Inflammatory Markers in the Caco-2 Intestinal Epithelium-like Cell Line". El trabajo, según la ficha del artículo, utilizó un diseño in vitro que buscó aproximarse a lo que efectivamente ocurre después de comer la fruta: se simuló una digestión gástrica con 50 gramos de pulpa para obtener un extracto, que luego se aplicó sobre células Caco-2 durante 24 y 72 horas.

En términos simples, el "giro metodológico" está en no estudiar solo un compuesto aislado, sino someter la pulpa a una digestión simulada (etapas oral, gástrica e intestinal) y recién ahí evaluar su impacto sobre el epitelio intestinal en laboratorio. Ese procedimiento intenta capturar cómo se liberan y transforman los compuestos bioactivos durante la digestión, algo clave cuando se piensa en aplicaciones reales en nutrición.

Los resultados reportados en el artículo indican que, tras el tratamiento con extracto de Physalis peruviana (80 µg/ml), particularmente a las 72 horas, se observó una reducción de la expresión (ARNm) de IL-18 y MCP-1, y una disminución de niveles proteicos de IL-8, IL-18 y MCP-1, mientras que no se detectaron efectos significativos en la expresión de NF-κB p65 y TLR4. El extracto, además, fue caracterizado con LC-MS/MS, identificándose compuestos con potencial bioactivo, como isotiocianatos, indoles y cumarinas.

Los propios autores plantean cautela: se trata de evidencia en un modelo celular, por lo que no equivale a una recomendación terapéutica para pacientes. Aun así, el texto del artículo abre una hipótesis de alto interés para nutrición aplicada: que un consumo regular en el orden de 50 gramos podría explorarse como terapia complementaria para enfermedades inflamatorias intestinales, si los hallazgos se confirmaran en estudios posteriores en animales y humanos.

La pregunta agrofrutícola que sigue, inevitablemente, es si la ciencia puede empujar también un nuevo ciclo de valor para el cultivo. Desde la mirada de un economista agrario, este tipo de resultados suele operar como "señal de mercado": no porque cambie la demanda de inmediato, sino porque permite construir diferenciación, justificar inversión en I+D y abrir conversaciones con la industria de ingredientes y alimentos funcionales, donde el precio no se define solo por kilo de fruta sino por evidencia, estandarización y trazabilidad.

En esa ruta, el desafío no es menor: pasar de un hallazgo de laboratorio a un ingrediente comercial exige protocolos de calidad, consistencia de materia prima y escalamiento tecnológico, además de estudios clínicos que robustezcan la propuesta de valor.

El contexto acompaña

Reportes de mercado muestran que el segmento de alimentos funcionales en América Latina mantiene proyecciones de crecimiento en los próximos años, lo que refuerza el atractivo de desarrollar ingredientes con respaldo científico y origen territorial.

Para Chile, el punto estratégico es que la golden berry aún no es un cultivo masivo y su desarrollo ha sido intermitente, con experiencias productivas acotadas y énfasis en diversificación. En ese escenario, la ecuación que mira el sector no es solo "propiedad saludable", sino también factibilidad agronómica, costos de producción, canales comerciales y posibilidad de procesar o transformar (pulpa, deshidratado, extractos) para capturar mejor valor.

La uchuva como también se le llama se suma a la lista de frutas con potencial bioactivo respaldado por un paper en una revista indexada, con una metodología que intenta imitar el consumo real mediante digestión simulada y evaluación de respuesta inflamatoria en un modelo intestinal.

El siguiente paso -y el que definirá si el hallazgo se traduce en negocio- será validar en modelos animales y ensayos en humanos, y paralelamente construir un camino productivo capaz de entregar fruta estandarizada y escalable para la industria.

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