Carolina Muñoz, socia y directora de Asuntos Estratégicos de Transforma Alimentos
05-feb-2026
Fuente y Fotografía: Diario Frutícola | Por: Andrea Bustos
La socia y directora de Asuntos Estratégicos de Transforma Alimentos explica el paso desde un programa estratégico a una institucionalidad con mayor autonomía y capacidad de impacto. Habla de la nueva etapa: más ejecución, más empresas y foco en escalar innovaciones.
Carolina Muñoz, socia y directora de Asuntos Estratégicos de Transforma Alimentos, analiza el cambio de etapa que vive la plataforma luego de una década de operación como programa estratégico.
Su mirada está puesta en un problema que se repite en el agro y los alimentos: Chile ha aumentado capacidades de ciencia, innovación y emprendimiento, pero todavía existe una brecha crítica entre el prototipo y el negocio, especialmente cuando se trata de validación en condiciones reales, escalamiento industrial, acceso a capital e inserción en cadenas de valor consolidadas.
En ese marco, Muñoz plantea que el salto hacia una "nueva institucionalidad" busca profundizar la articulación de actores, complementándola con mayores capacidades de ejecución, para acelerar la adopción, reducir la incertidumbre para la industria y transformar la innovación en competitividad medible para el sistema agroalimentario.
En el fondo, la conversación trata de cómo se reorganiza el ecosistema para que la innovación deje de quedarse en pilotos costosos o iniciativas aisladas.
Carolina Muñoz sostiene que la colaboración entre academia, startups y empresas es más madura que hace años, pero que el impacto seguirá limitado si las grandes compañías no juegan un rol tractor: definiendo desafíos concretos, validando soluciones en operación y movilizando recursos para escalarlas.
Esa tesis atraviesa toda la entrevista de Diario Frutícola y conecta con un objetivo país: que Chile sea reconocido no solo por exportar materias primas, sino también por desarrollar y comercializar soluciones, ingredientes, tecnologías y modelos productivos con valor agregado en origen.
Después de 10 años como programa estratégico, ¿qué desafíos concretos busca esta nueva institucionalidad?
Tras una década de trayectoria, nuestro desafío evoluciona: pasamos de la articulación del ecosistema a la generación de mayor impacto y escalable. Si bien Chile ha fortalecido sus capacidades de innovación y emprendimiento, aún persiste la brecha para que estas soluciones lleguen al mercado y se mantengan de forma sostenida.
Nuestra nueva institucionalidad nace para cerrar esa brecha aportando foco y capacidad de ejecución. El objetivo es conectar de manera efectiva a la gran industria con innovaciones listas para ser validadas y escaladas, fortaleciendo así la competitividad de todo el sector agroalimentario.
¿Qué cosas se mantienen y qué cambia de verdad en la forma de operar?
Se mantiene el rol de Transforma Alimentos como articulador del ecosistema agroalimentario, capaz de convocar a actores públicos y privados, generar confianza y construir una visión compartida para el desarrollo del sector. Esa vocación de trabajo colaborativo y mirada de largo plazo sigue siendo el corazón de esta iniciativa.
Lo que cambia es el protagonismo del sector privado y la forma de gobernanza. En esta nueva etapa, las empresas asumen un rol mucho más activo en la definición de desafíos, en la validación de soluciones y en el escalamiento de innovaciones. Además, Transforma Alimentos avanza hacia una institucionalidad autónoma de Corfo, lo que permite mayor agilidad, continuidad y capacidad de operar como HUB permanente de innovación al servicio del sector.
¿Cómo ven el trabajo conjunto entre ustedes la academia, startups y grandes empresas?
El trabajo conjunto entre academia, startups y grandes empresas es hoy más necesario que nunca y ha aumentado, de manera significativa, en los últimos años. El ecosistema es ahora más maduro, existe un nivel elevado de conocimiento e I+D+i, y hay capacidades científicas y tecnológicas que están a la altura de los desafíos que enfrenta el sistema agroalimentario a nivel global.
El desafío es que ese conocimiento no se quede fragmentado ni atrapado en pilotos de alto costo e incertidumbre. A nivel mundial, está cada vez más claro que para que la innovación escale, las grandes empresas deben asumir un rol tractor, integrando ese conocimiento en sus procesos productivos, validándolo en condiciones reales y movilizando los recursos necesarios para llevarlo al mercado. Sin esa tracción, la colaboración existe, pero el impacto sigue siendo limitado.
¿Cuáles son las prioridades de trabajo que no pueden faltar este 2026? Si tuviera que escoger tres desafíos críticos para 2026, ¿cuáles son y por qué?
Una primera prioridad para 2026 es acelerar el escalamiento de innovaciones que ya demostraron valor, y en ese sentido herramientas como el Premio Nacional de Innovación Alimentaria y el Catálogo de Innovación Alimentaria cumplen un rol clave. Ambos permiten visibilizar soluciones, generar confianza en la industria y facilitar el paso desde el reconocimiento y la validación temprana hacia pilotos, adopción e ingreso a mercados, favoreciendo nuevos negocios y su apertura en nuevos y mayores canales de comercialización.
En segundo lugar, es fundamental fortalecer el liderazgo del sector privado en la gobernanza de Transforma Alimentos, tanto de grandes empresas como de emprendedores y startups. Esta nueva etapa busca que el mundo privado asuma un rol más activo en la definición de los desafíos ya mencionados, entendiendo la innovación no como un esfuerzo aislado, sino como parte de su estrategia competitiva.
Finalmente, una tercera prioridad es consolidar a Transforma Alimentos como una plataforma de servicios para el sector, reconocida por su capacidad de visibilizar innovación, articular actores y diseñar y ejecutar proyectos e iniciativas tanto en empresas como a nivel de bienes públicos. Darse a conocer en este rol es esencial para amplificar el impacto del trabajo realizado y para que más empresas, emprendedores y territorios vean en Transforma Alimentos un socio estratégico para innovar y crecer.
A nivel nacional, ¿dónde ve hoy los cuellos de botella más duros para que la innovación alimentaria escale?
Uno de los principales cuellos de botella sigue siendo la validación a escala industrial, donde muchas soluciones quedan atrapadas entre el prototipo y la adopción real. A esto se suma la fragmentación regulatoria y la falta de acompañamiento temprano, que muchas veces ralentiza o encarece el proceso de salida al mercado.
También persisten desafíos en acceso a capital para escalamiento, infraestructura compartida y articulación con la demanda, tanto pública como privada. Superar estos cuellos requiere una acción más coordinada entre empresas, Estado y ecosistema, con foco en reducir riesgos y tiempos para quienes innovan.
El sector enfrenta nuevas exigencias (sostenibilidad, trazabilidad, salud, productividad) ¿Qué cambios ve como inevitables para competir en los próximos 5-10 años?
En los próximos años será inevitable una transformación profunda de los modelos productivos, donde la sostenibilidad, la eficiencia en el uso de recursos y la trazabilidad pasarán de ser atributos diferenciadores a requisitos básicos para competir.
Al mismo tiempo, veremos una mayor integración entre innovación tecnológica, salud y nutrición, con consumidores más exigentes y regulaciones más estrictas. Las empresas que no incorporen innovación como parte de su estrategia quedarán rezagadas frente a un mercado que avanza hacia soluciones más inteligentes, transparentes y con mayor valor agregado.
Desde la perspectiva de los agroalimentos, ¿qué oportunidades reales ve para agregar valor en origen y no solo exportar commodities?
Agregar valor en origen, en este contexto, significa avanzar hacia ingredientes diferenciados, tecnologías productivas, modelos sostenibles y conocimiento aplicado, más que solo exportar materias primas. Desde Transforma Alimentos, el foco está en visibilizar y articular estas experiencias territoriales, conectándolas con empresas, mercados y políticas públicas, para que ese valor quede en los territorios y se convierta en una ventaja competitiva país.
Un buen ejemplo de esta oportunidad es la región de Arica y Parinacota, donde producir alimentos en condiciones extremas del desierto obliga a innovar. Allí, el valor no está solo en el volumen producido, sino en el desarrollo de soluciones productivas adaptadas al estrés hídrico, al clima y a la eficiencia en el uso de recursos, que luego pueden escalarse y transferirse a otros territorios de Chile y del mundo.
La institución que Carolina Muñoz representa tiene un rol clave en esa transición de llevar el sector alimentario al siguiente nivel. Transforma Alimentos nació como una iniciativa impulsada por Corfo y apoyada por el Ministerio de Agricultura para coordinar colaboración público-privada orientada a diversificar, innovar y hacer crecer de manera sostenible la industria chilena de alimentos, con foco en mercado nacional y exportación.
En su propia definición institucional, opera como una organización que gestiona desafíos y oportunidades de una comunidad que busca un sistema alimentario sostenible e innovador, conectando capacidades, necesidades y soluciones para que el conocimiento se traduzca en impacto.
Como se señaló en 2025 la entidad comunicó el cierre de su ciclo como programa estratégico de 10 años y el inicio de una nueva etapa, destacando resultados como la promoción de cientos de iniciativas y la movilización de inversión público-privada, precisamente para dar cuenta de una evolución: desde "construir ecosistema" hacia consolidar un hub permanente con mayor continuidad y agilidad operativa.
Ese giro también se expresa en herramientas concretas que Muñoz menciona en la entrevista y que funcionan como puentes entre innovación y mercado. Entre ellas aparece el Catálogo de Innovación Alimentaria, una plataforma que reúne soluciones con potencial de escalamiento e internacionalización y que ha sido difundida por Corfo como vitrina para acercar oferta innovadora a demanda real.
Con esa base, la introducción de esta entrevista se sostiene en una idea central: para un país agroexportador, innovar ya no es un lujo ni un "costo", sino una condición de competitividad frente a exigencias crecientes de sostenibilidad, trazabilidad, eficiencia y salud.
Lo que plantea Carolina Muñoz es que la nueva institucionalidad de Transforma Alimentos apunta a convertir esas exigencias en oportunidades, acelerando el tránsito desde la innovación validada hacia la adopción masiva, la creación de nuevos negocios y, en última instancia, una oferta agroalimentaria chilena más sofisticada y exportable.
Ustedes han visibilizado y articulado cientos de innovaciones y actores del ecosistema ¿Qué aprendizajes deja esta década sobre lo que sí funciona para pasar de prototipo a negocio?
Uno de los principales aprendizajes es que la innovación no escala sola. Pasar de prototipo a negocio requiere validación temprana con la industria, acompañamiento experto y una comprensión clara del mercado desde etapas iniciales. Las soluciones que logran avanzar son aquellas que se desarrollan en diálogo permanente con quien finalmente las van a usar o comprar.
Otro aprendizaje clave es la importancia de la construcción de capital social, confianza y la articulación. Cuando existen espacios neutrales que conectan emprendedores, empresas, sector del conocimiento y sector público, se reducen los riesgos y se aceleran los procesos. Herramientas como el Catálogo y el Premio han demostrado que la visibilidad, combinada con criterios de calidad y evaluación experta, facilita el tránsito desde la innovación hacia el mercado.
¿Qué le diría hoy a una empresa agroalimentaria tradicional que todavía mira la innovación como "costo" y no como estrategia?
Hoy la innovación dejó de ser una opción para transformarse en una condición de competitividad. Las empresas que no integren innovación en su estrategia corren el riesgo de perder relevancia frente a mercados, consumidores y regulaciones cada vez más exigentes.
Invertir en innovación no significa asumir riesgos desmedidos, sino gestionar mejor esos riesgos, apoyándose en plataformas, alianzas y ecosistemas que ya existen. Transforma Alimentos busca justamente acompañar a las empresas en ese camino, conectándolas con soluciones validadas y ayudándolas a innovar de manera más eficiente y con impacto real.
¿Qué falta para que Chile sea reconocido afuera no solo por materias primas, sino por soluciones y tecnología alimentaria?
Chile tiene capacidades, talento e innovación, pero aún falta articular un relato país y, sobre todo, contar con más casos de éxito y escalamiento. Para ser reconocidos por soluciones y tecnología alimentaria, es clave pasar de experiencias aisladas a modelos replicables, con empresas que adopten innovación y la lleven efectivamente al mercado internacional.
También es fundamental alinear política pública, industria y ecosistema, de modo que la innovación no se quede solo en pilotos o demostraciones. Plataformas como Transforma Alimentos permiten justamente visibilizar estas soluciones y conectar innovaciones con la demanda real, lo que es clave para posicionar a Chile como un proveedor de una oferta más sofisticada.
En 2026, ¿qué mercados o verticales deberían ser prioridad y con qué estrategia concreta?
En 2026, hay varias verticales con alto potencial. Entre ellas, las que se centran en la salud y el bienestar, como la nutrición basada en vegetales (por ej. hongos, algas), prebióticos y alimentos funcionales o para consumidores con necesidades especiales de alimentación (niños, adultos mayores, deportistas, personas con alergias, etc.), junto con la demanda de sostenibilidad (cero desperdicio, ingredientes locales, economía circular), y la búsqueda de experiencias sensoriales con sabores originales; todo ello, impulsado por la digitalización, la transparencia en el etiquetado (Clean Label), packagings más sostenibles y tecnologías para optimizar la producción con menor gasto de energía y recursos.
La clave no está solo en priorizar sectores, sino en definir estrategias claras, conectadas con los desafíos de la industria. La estrategia debe combinar visibilidad, articulación y adopción temprana. Es decir, identificar soluciones con potencial, validarlas junto a empresas líderes y acompañarlas hasta su llegada al mercado. En ese camino, Transforma Alimentos busca actuar como HUB que conecta oferta innovadora con oportunidades concretas de negocio.
¿Cuál sería su mensaje a los emprendedores agroalimentarios y a las startups relacionadas?
En Chile y a nivel global, hay oportunidades reales para innovar y escalar, pero el camino no es en solitario. Las startups que logran avanzar son aquellas que entienden las necesidades del mercado, se vinculan tempranamente con las oportunidades del sector público, con la industria y están dispuestas a adaptar sus soluciones para generar impacto real.
Desde Transforma Alimentos, el llamado es a aprovechar el ecosistema, participar en espacios de visibilidad, validación y articulación, y ver la innovación como un proceso colaborativo. El desafío es convertir las buenas ideas en soluciones que transformen el sistema agroalimentario e impulsen el crecimiento sostenible del país.