El director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria, Andrés Gálmez, sostiene que el principal desafío ya no es crear nuevas tecnologías, sino lograr que lleguen a los productores, sean rentables y respondan a las necesidades reales del campo.
25-jun-2026
Fuente: Reporteagrícola | Fotografía: FIA
La innovación agrícola enfrenta una nueva etapa en Chile. Si bien el desarrollo de tecnologías para el sector ha crecido en los últimos años, el desafío ahora es que esas soluciones puedan implementarse de manera efectiva en los predios y contribuyan a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la competitividad de los distintos rubros.
Así lo plantea el director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Andrés Gálmez, quien afirma que el país necesita avanzar hacia una innovación aplicada, capaz de responder a los problemas concretos que enfrentan productores pequeños, medianos y grandes.
El sector silvoagropecuario enfrenta un escenario cada vez más complejo debido a la escasez hídrica, el cambio climático, el envejecimiento de la población rural, las mayores exigencias ambientales y la creciente demanda internacional por alimentos trazables y sostenibles.
En este contexto, Gálmez señala que FIA debe cumplir un rol articulador entre productores, empresas, universidades, centros tecnológicos y organismos públicos para que las soluciones innovadoras no queden solo en etapas experimentales: "Necesitamos que la innovación se traduzca en mejoras sustanciales y acumulativas", señaló el director.
El ejecutivo explica que la institución trabaja en dos líneas principales. La primera corresponde a la Convocatoria Nacional de Proyectos de Innovación, abierta tanto al sector público como privado, mientras que la segunda considera instrumentos como giras tecnológicas, consultorías y eventos destinados a facilitar la adopción de nuevas tecnologías y procesos productivos.
Para Gálmez, la sostenibilidad ya no puede entenderse únicamente desde la perspectiva ambiental. Hoy también involucra aspectos sociales y económicos que son observados por consumidores y mercados internacionales.
En un país donde gran parte de la producción agrícola tiene como destino la exportación, demostrar prácticas responsables se ha convertido en un requisito para mantener el acceso a los mercados.
El director ejecutivo de FIA sostiene que Chile debe avanzar hacia una producción sostenible respaldada por innovación, pero también ser capaz de demostrar esos avances para transformarlos en una ventaja competitiva frente a otros países exportadores.
Consultado sobre las tecnologías que cambiarán el agro chileno en los próximos años, Gálmez identifica a la inteligencia artificial, la agricultura de precisión, la automatización, la sensorización, la biotecnología, la trazabilidad digital y la agricultura regenerativa como herramientas que ya están modificando la forma de producir alimentos.
"Todas ellas", respondió al referirse a las tecnologías que marcarán la próxima década.
Explica que la inteligencia artificial dependerá de bases de datos confiables para apoyar la toma de decisiones, mientras que la agricultura de precisión permitirá optimizar el uso del agua, mejorar la eficiencia de los insumos y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos. La biotecnología, en tanto, será fundamental para enfrentar los efectos del cambio climático.
Uno de los principales obstáculos para la adopción de estas tecnologías sigue siendo la falta de conectividad en amplias zonas agrícolas del país.
Gálmez advierte que la digitalización del agro requiere acceso a internet estable y de calidad, ya que muchas de las soluciones disponibles funcionan mediante sensores, plataformas en línea, monitoreo remoto y transmisión permanente de datos.
"La investigación debe ser aplicada", enfatizó Andrés Gálmez, director ejecutivo de FIA.
Precisamente para reducir la distancia entre los proyectos innovadores y su llegada al mercado, FIA prepara una nueva línea de financiamiento denominada Materializa, orientada a apoyar la comercialización de soluciones que ya fueron desarrolladas y validadas. Este instrumento estará disponible entre el 28 de julio y el 27 de agosto.
El director ejecutivo reconoce que la transformación digital avanza a distintas velocidades dentro del sector agrícola. Mientras las empresas exportadoras han incorporado nuevas herramientas con mayor rapidez, pequeños y medianos productores aún enfrentan limitaciones técnicas, económicas y de conectividad.
Aun así, destaca que el recambio generacional está favoreciendo una mayor adopción de tecnologías digitales, aunque advierte que todavía existen desafíos importantes, especialmente en la Agricultura Familiar Campesina (AFC).
"Aún estamos al debe", reconoció Gálmez.
Las exigencias internacionales en materia de trazabilidad, huella hídrica, emisiones, inocuidad y sostenibilidad seguirán aumentando para los productos agroalimentarios.
Según Gálmez, Chile necesita diferenciarse demostrando que su producción cumple altos estándares ambientales, sociales y económicos.
"Nos falta mucho", sostuvo el director ejecutivo de FIA al comparar el posicionamiento de Chile con el alcanzado por Nueva Zelanda.
Además, planteó que el país debe fortalecer la asociatividad mediante el desarrollo de clusters que integren a productores, empresas, universidades, centros tecnológicos y organismos públicos para enfrentar desafíos comunes y mejorar la competitividad del sector.