Es posible predecir la maduración de la fruta mediante el análisis de sus hojas

Un equipo investigador del Departamento de Química Analítica y Química Orgánica de la Universidad Rovira i Virgili (URV) ha logrado saber si una fruta está en el punto óptimo de maduración sin cosecharla, tocarla ni hacerle ninguna prueba que la pueda estropear. La respuesta está en las hojas más cercanas al fruto, a las que ha aplicado la técnica de la espectroscopia de infrarrojo cercano y medio, que permite obtener información fiable sobre el estado de desarrollo de la fruta.

05-ene-2026

Fuente: Fresh Plaza | Fotografía: Universitat Rovira i Virgili

El estudio da respuesta a un reto habitual del sector frutícola: las técnicas tradicionales para evaluar la calidad de la fruta -medir la firmeza, el azúcar o la acidez- requieren recoger y analizar muestras, lo que implica la destrucción de una parte de la producción que ya no se puede comercializar. Además, las técnicas espectroscópicas aplicadas directamente sobre la fruta pueden dejar marcas en la piel. La propuesta de este equipo es analizar las hojas cercanas, que reflejan los cambios fisiológicos que se producen durante la maduración de la fruta sin tener que tocarla.

Para realizar su investigación han utilizado una técnica llamada espectroscopia de infrarrojo cercano y medio: un rayo de luz interactúa con la muestra y, a partir de la luz que se absorbe o refleja se obtiene información sobre su composición sin modificar la muestra ni destruirla. Aplicando esta técnica semanalmente a las hojas más cercanas a la fruta, el equipo ha conseguido "leer" el estado de desarrollo de la fruta sin tocarla.

El estudio se realizó en una explotación comercial de Artesa de Lleida, donde se siguió la maduración en doce árboles de nectarinas durante once semanas. Durante este tiempo se tomaron muestras tanto de la vertiente superior como inferior de las hojas y se registraron factores como la orientación, altura o posición respecto al tronco. Los análisis estadísticos mostraron que el factor que más influye en los espectros foliares es el tiempo, es decir, el avance de la maduración. Los resultados también indican que combinar los datos espectrales de las dos caras de la hoja da lugar a modelos predictivos más exactos, puesto que cada cara presenta características diferentes en lo que se refiere a la composición y respuesta ambiental.

Según los investigadores, este sistema puede transformar la forma de monitorizar el punto óptimo de cosecha, ya que facilita la toma de decisiones en tiempo real y es aplicable directamente al campo sin necesidad de destruir fruto alguno. Aunque es necesario continuar perfeccionando los modelos, destacan el enorme potencial de la metodología para ahorrar tiempo, producto y elevar la calidad de la fruta disponible en el mercado.

Además, se puede identificar qué árboles o ramas tienen frutos en el punto óptimo de consumo y planificar recogidas en diferentes días, seleccionando solo los que ya tienen la madurez deseada y manteniendo el resto en el árbol hasta que estén a punto.

Para más información:
Universitat Rovira i Virgili
diaridigital.urv.cat

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