Estudiantes de Las Rojas liberan insectos controladores de plagas que ellos mismos criaron, en campo de Diaguitas

La Chrysoperla defreitasi es un insecto nativo, depredador de plagas como mosquita blanca, pulgones y ácaros que afectan principalmente a los cultivos hortícolas. Su liberación se utiliza como parte de una estrategia integral para la gestión sostenible de plagas que busca disminuir el uso de plaguicidas químicos sintéticos en la agricultura, siendo una herramienta fundamental para facilitar los procesos de transición hacia el establecimiento de sistemas agrícolas sostenibles y/o agroecológicos.

23-jul-2024

Fuente y Fotografía: INIA Chile

Luego de meses de arduo trabajo, las y los estudiantes de la Escuela Familiar Agrícola Valle del Elqui, ubicado en el sector de Las Rojas en La Serena, una de las escuelas beneficiarias del proyecto "Educando a Futuros Técnicos Agrícolas para una Agricultura Sostenible en la Región de Coquimbo", ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi y financiado por el Gobierno Regional de Coquimbo, liberaron por primera vez en un campo, el biocontrolador Chrysoperla defreitasi, conocido comúnmente como crisopa, insecto que ellos mismos masificaron en condiciones de laboratorio.

Se trató de una actividad desarrollada en la localidad de Diaguitas, específicamente en el campo de Tomás Pizarro, productor de hortalizas y agricultor referente, en cuyo predio se está optando por el uso de métodos alternativos de control, como el uso de crisopas, agente de control biológico de plagas producido y liberado por los estudiantes. "Para mí ha sido bastante importante por el hecho de haber disminuido, prácticamente eliminado, el uso de pesticidas, porque para plagas como polilla y mosca blanca no se utilizó ningún químico y se controló bastante bien y la actividad fue para mostrarle a algunos agricultores y estudiantes lo efectivo que fue en la temporada pasada".

Pizarro admitió que en un principio le costó convencerse acerca de la efectividad de estas técnicas, sin embargo, al ver los buenos resultados, cree que es necesario que otros agricultores las implementen. "A mí también me costó convencerme un poco, pero los agricultores como que no están muy convencidos de esa forma de poder producir. Yo ahora estoy bastante convencido que sí se puede y que no es nada del otro mundo, lo que cuesta más es actuar de forma preventiva, en este caso se trata de prevenir y funciona bastante bien".

El Gobernador (s) de la Región de Coquimbo, Wladimir Pleticosic, señaló que la idea de impulsar y financiar este tipo de iniciativas es por un lado dar sostenibilidad a la agricultura familiar campesina y por otro, fortalecer la formación de los jóvenes que están apostando por desarrollarse en el futuro en este ámbito. "Lo importante es que quienes van a contribuir y apoyar el trabajo de los agricultores puedan tener una formación más avanzada y acorde a los tiempos, desarrollando técnicas innovadoras y que vayan orientadas al cuidado del medioambiente y de las personas, como en este caso, en que el manejo de los campos puede realizarse de una manera más innocua y natural".

Alejandro Layana, profesional de INIA a cargo del proyecto destacó que, "con la liberación del biocontrolador, estamos promoviendo el uso del control biológico de plagas, en los sistemas productivos de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), como una alternativa de bajo impacto ambiental, para disminuir el uso de insecticidas químicos sintéticos y así contribuir al desarrollo sostenible de la pequeña agricultura en la región".

"Asimismo, con este proyecto, estamos fortaleciendo las capacidades técnicas de los futuros técnicos agrícolas. Queremos que ellos entreguen soluciones sostenibles a los agricultores a través de asesorías especializadas, o bien, se transformen en emprendedores mediante el establecimiento de sus propias PYMEs de insectos benéficos en el territorio", agregó el profesional de INIA Intihuasi.

Christian Álvarez, seremi de agricultura de la Región de Coquimbo, valoró el proyecto, "es importante que las y los agricultores conozcan y adopten formas de producción de hortalizas amigables con el medioambiente que incorporen el control biológico de plagas como alternativa al uso de agroquímicos. Con esta iniciativa no solo se apunta a masificar este conocimiento a través de agricultores referentes, sino que también se capacita a las y los futuros técnicos agrícolas, lo que nos parece fundamental para lograr la transición hacia la agroecología".

Insectos de laboratorio

El insecto elegido para su liberación en el campo fue la crisopa, Chrysoperla defreitasi, insecto depredador de plagas como pulgones, mosca blanca y ácaros. Se trata de un insecto nativo, que se puede masificar de manera fácil en laboratorio.

"Hay protocolos de masificación y este insecto tiene cualidades de ser masificado en laboratorio, nosotros lo masificamos en estas biofábricas y lo importante es que son los alumnos, los futuros técnicos agrícolas, quienes los están masificando, están aprendiendo las técnicas de crianza", sostuvo Layana.

Cecilia Díaz, directora de la escuela, indicó que las y los estudiantes han adquirido diversos conocimientos técnicos para la reproducción de estos insectos. "Que puedan ver en terreno los resultados de su trabajo con la liberación de huevos de crisopas en los campos de los agricultores, es muy significativo para su aprendizajes y adquisición de competencias al aplicar metodologías de trabajo innovadoras y creativas para aportar al desarrollo sostenible y sustentable de nuestra agricultura y a su vez que se puedan relacionar con los agricultores, donde pueden intercambiar conocimientos. Es muy valorable cuando se realizan estas actividades ya que les permite vincularse con el medio».

Es importante mencionar que el proyecto "Educando a Futuros Técnicos Agrícolas para una Agricultura Sostenible en la Región de Coquimbo" tiene por objetivo contribuir al proceso de transición hacia una agricultura sostenible de los sistemas productivos hortícolas de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) en la Región de Coquimbo, para ello se instalaron biofábricas piloto de insectos benéficos (enemigos naturales de plagas) en establecimientos de las tres provincias, los liceos Samuel Román Rojas de Combarbalá, Padre José Herde Pohler de Canela y la Escuela Familiar Agrícola Valle del Elqui en La Serena.

Con esta iniciativa se beneficiará directamente a 350 alumnos y diecinueve docentes pertenecientes a siete liceos técnicos con la especialidad agropecuaria y a 100 pequeños horticultores de las provincias de Elqui, Limarí y Choapa.

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