Micorrizas: herramienta biológica para mejorar la eficiencia del agua

El uso de hongos que se unen al sistema radicular para potenciar el acceso a un mayor volumen de suelo y al agua en poros inaccesibles para las raíces, aumenta la absorción por las plantas. Si bien el objetivo no es el ahorro de agua, sino la expresión del potencial productivo asociado a su máximo rendimiento, también presta utilidad en condiciones de sequía. Además entrega beneficios nutricionales y fitosanitarios.

02-nov-2022

Fuente, Fotografía y Artículo completo en: Redagrícola

Las micorrizas son la unión mutuamente beneficiosa entre el micelio de los hongos y las raíces de las plantas. No es exacto referirse a los hongos como 'micorrizas', lo técnicamente correcto es hablar de hongos formadores de micorrizas (o también hongos micorrizógenos).

Así como distinguimos entre una raíz y el conjunto de raíces al cual llamamos "sistema radicular", en el caso de los hongos una hifa sería algo parecido a una raíz y el conjunto de hifas se denomina micelio. Así lo explicó en términos simples Cristian Estrada, ingeniero en biotecnología, magíster en esta especialidad, fundador y director de I+D+i de la empresa Eficagua, quien dictó una charla en el evento Agricultural Water Summit 2022, organizado por Yentzen Group.

LLEGAN A LUGARES DONDE LA PLANTA NO ES CAPAZ DE EXPLORAR

"El micelio genera la magia de la micorriza, porque aporta mayor acceso al agua y a nutrientes. Las raíces, a través de su relación con el hongo, pueden llegar a lugares inexplorados o poco explorados", indica Estrada (figura 1).

Las raicillas o pelos radiculares abarcan solo un volumen limitado del suelo donde se encuentra el agua y los otros recursos. Al sumarle el micelio, la exploración es mayor.

Considerados en su función hidráulica, existen tres tipos de poros en el suelo. Los poros de transmisión, los más grandes, sobre 50 micras (μm: 0,001 mm), son los que drenan y permiten la aireación en el suelo. Los poros de almacenamiento, de 0,5 a 50 μm, posibilitan a las raíces usar el agua del suelo. Los poros residuales, de menos de 0,5 μm, capturan el agua con una fuerza tal que las plantas no pueden extraerla, y por otra parte las raicillas, debido a su mayor tamaño, no son capaces de penetrarlos.

Al aumentar el volumen de suelo explorado, las micorrizas alcanzan a poros donde las raicillas no llegan. La figura 2 grafica la diferencia de tamaño de un pelo radical, cuyo diámetro va de 15 a 17 μm y su largo de 80 a 1.500 μm en promedio, versus las hifas de un hongo, con diámetros entre 1,2 y 4,2 μm y largos desde 6,5 a 19,4 metros/g de suelo. Dado que una micra es la milésima parte de un milímetro, mientras un metro son 1.000 mm, la longitud de una hifa en un gramo es entre 13.000 y 80.000 veces mayor que el de un pelo radical (0,08 a 0,15 mm versus 6.500 a 19.400 mm). Y aunque esto es una comparación simplificada, ya que en la realidad la longitud de pelos radiculares en un gramo de suelo puede variar bastante, las cifras dan una idea del potencial para acceder a poros residuales de menos de 15 μm (demasiado pequeños para una raicilla) así como de su densidad de exploración por volumen de suelo. La figura 3 muestra cómo un pelo radical (en amarillo) de 1 cm, micorrizado, puede agregar hasta 80 cm de hifas (en azul), según se observado mediante microscopía.

LA GLOMALINA, UN EXUDADO CON CUALIDADES NOTABLES

Se ha llegado a casos documentados en donde la conductividad hidráulica, es decir la capacidad de mover agua desde las raíces a las hojas, es cuatro veces mayor en plantas micorrizadas. Dicho efecto aumenta la productividad del agua, ya que permite acceder al recurso usando menos energía y por tanto es el factor que más aporta a la eficiencia hídrica.

En segundo lugar, pero en menor grado, la micorriza aporta a la eficiencia hídrica aumentando la disponibilidad del agua. La glomalina es uno de los compuestos que el hongo exuda a través de las paredes celulares del micelio y va quedando en su entorno. Funciona como una especie de pegamento del suelo, explica Cristian Estrada, aportando materia orgánica, dando estructura y ayudando a la formación de mejores agregados. Al hacerlo, favorece la aireación y el drenaje al tiempo que previene la compactación, reduce la erosión y en el largo plazo contribuye a disminuir la evaporación del agua, aumentando su disponibilidad para la planta.

Entonces, la micorriza entrega a la planta un potencial radicular mucho más amplio para mover agua y nutrientes, y convertirlos en rendimiento a la cosecha. Adicionalmente, da tolerancia hasta cierto grado a la sequía pues incrementa el volumen de donde se puede obtener agua en el suelo, accede al recurso hídrico en poros no aprovechables por las raíces y mejora la conservación del agua en el suelo por la acción acumulativa de la glomalina.

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